lunes, 27 de junio de 2011

La Parábola del tabernero

Erase una vez, un tabernero llamado pepe, su taberna era muy conocida por satisfacer las necesidades del cliente, siempre podías encontrar lo  que buscaban. Los clientes se sentaban y hablaban, incluso criticaban sus pintxos, su forma de tirar las cañas. Y él que solo estaba al otro lado de la barra escuchaba, reflexionaba y ofrecía aquello que sus clientes demandaban. La taberna de Pepe, era famosa y más famosa se hacía, todos querían comer sus deliciosas tapas, y beber su rica y fresca cerveza.
Pero pronto esa alegría cambio, el gobierno introdujo la ley del tabaco, y sus consumidores poco a poco se fueron marchando. El pobre Pepe, no entendía que había pasado. El seguía haciendo lo mismo, era amable, sus tapas deliciosas y su cerveza rica y fresca, pero la gente ya no entraba a su bar. Tanto vario su situación que tuvo que cerrar el bar.
Tiempo más tarde le llegaron rumores, de que su taberna olía mal, que sus sillas eran incomodas y que no tenía maquina de apuestas. Ya no era la mejor taberna. Su reputación no era la misma. Él no escuchaba a los clientes, porque ellos ya no hablaban en la barra lo hacían la calle mientras fumaban.  Él ya no escuchaba, no sabía cuál era el problema.
Y es que hoy día no vale con tener el mejor producto y ser amable, hay que estar donde está el cliente. Y si esta en internet tendrás que estar en internet. Y si está en la calle sal a la calle. No dejes que tu reputación se vea afectada por no saber escuchar.

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